Startups
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Cuándo NO contratar un product studio (y qué hacer en su lugar)
Un product studio es un socio poderoso, pero no siempre es la opción correcta. Estas son cuatro situaciones donde conviene elegir otra alternativa.
La trampa de la software factory: builds rápidos, producto equivocado
Las software factories shippean rápido. La trampa: shippean lo incorrecto. Después quemás runway corrigiendo dirección en vez de construir.
Product Studio vs Freelancers: El cuello de botella que te sale más caro
Los freelancers parecen más baratos. Pero cuando la velocidad importa, el cuello de botella de coordinación, pérdida de contexto y disponibilidad se vuelve la decisión más cara que nunca mediste.
Antes vs después de trabajar con un product studio: el cambio estratégico
El cambio más grande que un founder experimenta al trabajar con un product studio no es técnico, es estratégico. Antes pensás en output. Después pensás en outcomes.
Plataforma backend para una SaaS startup: Cómo elegir
La semana del demo premia velocidad. El backend que elijas hoy tiene que aguantar 18 meses de apuestas de producto que todavía no nombraste.
De prototipo a producto: La brecha que la IA no resuelve
Prototipar se volvió casi gratis de un día para otro. Convertir ese impulso en algo por lo que la gente paga sigue exigiendo lo que la IA no acorta.
Plataforma backend para startups: Cuándo Firebase o Supabase no alcanzan
Firebase y Supabase te llevaron a tracción temprana. Cuando reportes, compliance o escala se rompen, dejan de sentirse gratis.
Firebase vs Supabase para startup: Qué backend conviene
Ambos prometen lanzamientos rápidos. El backend correcto depende de un tradeoff que la mayoría de las comparaciones esconde en tablas.
Arquitectura MVP escalable para startups
Cuando escuchan arquitectura escalable, muchos founders piensan en microservicios. Los equipos que avanzan más rápido eligen otra cosa.
El código se volvió commodity. La ingeniería de software no.
Todos dicen que la IA abarató el software. La mayoría cuenta líneas de código, no el criterio, el riesgo y el trabajo de sistemas que realmente lanza productos.
Probamos la semana laboral de 4 días en 2021. Esto es lo que aprendimos de verdad.
Implementamos una semana laboral de cuatro días en 2021, sin marketing ni prueba con letra chica. Lo que aprendimos fue más complejo de lo que parece.